Prófugo testigo

De un amor inconsciente

Que entiende lo que digo

Y no sabe porque lo siente.

Enferma mi alma

Que nunca me perteneció

Te pido por favor

Mi dulce corazón

Para que se muera en llamas

Amor de mi vida

Para no amarte tanto

Y así curar mis heridas.

Triste condena

No poder escucharte

Decir mi nombre

Incluso que te enojes

Con mi sonrisa despistada

Manejándose con rumbo a tu mirada

 

¿Cómo quieres que te diga 

Lo que por ti estoy sintiendo 

Si me vives repitiendo 

Que eres mi mejor amiga? 

Deja que por dentro siga 

Con esta llama que abrasa, 

Que mientras más tiempo pasa 

Yo te quiero más y más, 

Pero nadie lo sabrá 

Entre tu casa y mi casa 

Ni tú misma por mi boca 

Conocerás de este amor 

Que padece un gran dolor 

Y alimenta un ansia loca, 

Aunque a veces me provoca 

Gritar, pero conferencio 

Con mi corazón y pienso 

Que debo acallar mi voz, 

Porque entre nosotros dos, 

Hay un muro de silencio 

Y como no ha de existir 

Si somos tan diferentes 

Que ni tú a mí me comprendes 

Ni yo te comprendo a ti, 

Lo que a ti te hace feliz, 

A mí, el alma me asola, 

Somos como nube y ola, 

Como camino sin fin, 

Como plantar un jardín 

De ortigas y de amapolas 

Pero yo te sigo amando 

Con este secreto amor 

Que es delicia y sinsabor 

Risa, martirio y quebranto, 

Puedes creer?, no sé cuanto 

Ni por que te estoy queriendo, 

Mas cuando te veo te siento 

Dentro de mi corazón, 

Como una dulce canción 

De cal, de agua y de viento

 Te amo mujer!, 

No hay nada más cierto…

 

Incógnita alma hermana, tan distante: 

Desconozco tu faz y tu silueta 

Mas, percibo tu espíritu romántico 

En tu caligrafía transparente. 

No he escuchado tu voz, y sin embargo, 

Al leer los renglones que me escribes, 

Me penetra la mente gratamente 

La armónica ilusión de ella, muy cálida. 

Qué diera por tener entre mis manos 

Las tuyas, que imagino tersas, suaves, 

Capaces de escribir como lo haces, 

Expresando limpiamente lo que piensas, 

Revelando tu espíritu en palabras. 

Desconocida amiga, cuánto diera, 

Por conocerte a ti, físicamente, 

Y dejar de pensar en un fantasma, 

Como una idea fija en mi cerebro, 

Que tortúrame en las noches del insomnio, 

Cuando quiero que estés aquí, a mi lado, 

Y sólo hallan mis brazos el vacío, 

¡El enorme vacío de tu ausencia!.