Mis ojos comienzan a llorar,
Como si sólo eso supieran hacer.
Ahí viene otra vez,
La inmortal pluma del destino,
Disfrutando mostrarse implacable,
Tachando otro nombre de mí libro.
Cada vez que me atrevo a sonreír,
Cada vez que sueño estando despierto,
Algo inesperado sucede
Y me deja de nuevo solo en el desierto.
Cuando en verdad amo a alguien,
Y creo que nada nos puede separar,
Entonces aparece la vida,
Para dejarme de nuevo en soledad.
Ahí voy otra vez,
Vuelvo a poner los pies en la tierra.
Creí que el sueño podría ser eterno,
Pero he despertado de nueva cuenta.
Ahí viene otra vez,
Ese veneno que por mis venas entra,
Y mi tranquilidad y fe se lleva.
Nunca se cansa ni lo hará,
El destino siempre acechará,
Cuando vuelva a pensar que soy feliz,
Vendrá y todo me quitará.
A mí parecer merezco un poco de paz,
Más de cinco minutos de dicha,
Pero si tú no piensas igual,
Al menos acaba ya con mi vida.