Desde que tus ojos ya no son mi espejo,
El sol no es más que un triste
remedo,
Una pálida luz, un parpadeo,
La lúgubre bombilla de un club
de carretera,
Un relámpago lejano,
Un raquítico mechero,
Una vela humeante,
El tétrico cirio de tu entierro,
Desde que tu voz es el aire del
silencio,
La música no es más que un eco
insincero,
Un canto sin compás,
El graznido de un cuervo,
El altavoz chirriante del
tapicero,
Una guitarra con tres cuerdas,
Una palabra callada
Con miedo a perderse sin misterio,
Desde que tu vida dejó de ser la
vida,
Quiero que la luna no vele mis
sueños,
Quiero borrar la tierra que
pisaste,
Quiero sembrar de piedras mis
recuerdos,
Quiero partir el cielo parte a
parte
Y quiero que una esquirla se
clave en mi pecho.